domingo, 9 de octubre de 2022

Maria Rosa Crespo Cordero

    Nos conocimos hace 73 años en el segundo grado de la escuela de las Catalinas. Luego nos volvimos a encontrar en los Sagrados Corazones, y continuamos de compañeras de estudios en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Cuenca. Fue la amiga con la que caminé muchas veces de la escuela y la universidad a la casa, día tras día, y la caminata se hizo mas amena y corta para todo lo que teníamos que conversar.

    Maria Rosa fue una mujer muy especial. Diferente. Inteligente y con lo que eran aún raros intereses intelectuales en la mujer de Cuenca a mediados del siglo XX. Fuimos parte de un tiempo en que solamente el 10% del alumnado de la universidad eran mujeres. Creo que nuestra generación abrió el camino y sirvió de ejemplo para que en  las siguientes las mujeres concurrieran a los estudio superiores en mayor número y optaran por una variedad de carreras.  Maria Rosa cultivó a esas nuevas generaciones desde la cátedra.  Testifican esa inmensa labor las incontables notas suscritas.por quienes fueron sus alumnos

    Para mí, María Rosa fue la amiga divertida, de mil maneras distintas: compartimos y nos recomendarnos mutuamente nuestros autores favoritos; una vez atendí unas clases de cocina que impartía ella; y muy recientemente, a media noche, me llamaba e intercambiábamos notas por Messenger sobre arte y asuntos culturales. Esto aparte de las reuniones de “jorga” con las deliciosas galletas y pan de casa hecho por ella, con sus ideas originales y entretenidas, y las conversaciones interminables…..! Y las risas sin sentido!

Hemos mantenido una amistad entrañable con el grupo de compañeras que cubre más de siete décadas. La amistad ha perdurado a pesar de las distancias geográficas y el tiempo que muchas veces transcurría sin vernos. Más que amigas, hemos llegado a ser como las hermanas que elegimos nosotras mismas. Ahora despedimos a una de nosotras y la despedida es muy penosa, en parte porque nos recuerda nuestra propia mortalidad, y en parte porque es difícil aceptar que no veremos más a alguien que fue parte de nuestras vidas y contribuyó a llenarlas de momentos gratos, de risas, de alegría, de cariño sincero, de todo lo mejor que las relaciones humanas pueden representar.

Adios, querida Maria Rosa!  Descansa en paz. Siempre estarás en nuestros recuerdos y nuestros afectos. 

jueves, 1 de julio de 2021

El Edificio del Colegio

 ¡Qué bonito era el edificio del colegio! Viejo, enorme y muy hermoso.  Una ciudadela completa dentro de sus muros, una parcela campestre al borde de la ciudad que avanzaba y se extendía sin parar. Una placa que indicaba que era posesión francesa estaba junto a la puerta principal y predicaba el hecho de que se ingresaba en un mundo distinto, y en realidad lo era.

Los salones de clases eran asignados en función al tamaño de la clase.  La nuestra era pequeña, tal vez de unas 22 alumnas en primer curso, cuando varias estudiantes de Loja vinieron como internas, y luego entre 18, y al fin 16 y 15. De modo que siempre nos tocaban cuartos asimismo pequeños, pero acogedores y algunos llenos de ventanas y de luz.

Creo que primero y segundo cursos fueron en la parte baja. Luego el tercero y cuarto en la parte superior con vista al río, el quinto en el extremo opuesto, y finalmente el último en la parte más  antigua del edificio, cerca de las monjas. 

Los salones de clases eran asignados en función al tamaño de la clase.  La nuestra era pequeña, tal vez de unas 22 alumnas en primero curso, cuando varias estudiantes de Loja vinieron como internas, y luego entre 18 y al fin 16 y 15. De modo que siempre nos tocaban cuartos asimismo pequeños, pero acogedores y algunos llenos de ventanas y de luz.

El patio rodeado de gruesos pilares de madera de roble y empedrado con adoquines era el centro de acción.  Siempre limpio todo y bien mantenido. El comedor de las internas ocupaba el primer piso.  En el segundo estaba el salón de actos, junto a los pequeños cuartos, casi cubículos, dedicados a la práctica de la música.  En el tercero estaba el dormitorio de las internas, y un par de salones de clase..  Tuvimos suerte que nunca se dió algo como un incendio, pues era una estructura de madera, ubicada a un lado del patio. Los otros tres lados eran estructuras de dos pisos, en adobe, y contenian las viviendas de las monjas.

Siempre tuve una intensa curiosidad por los sectores que nos estaban vedados, como los cuartos de las monjas, y el sector de las "donadas," o lavandería y, me imagino, plancheador. Tenían un aura de misterio como todo lo prohibido, como las vidas mismas de estas mujeres que habían dedicado su existencia completa a la vida religiosa y de servicio.  Nunca se me ocurrió que algunas de ellas eran quizá solo unos pocos años mayores a mi, o que alguna vez fueron niñas traviesas y alegres, con planes e ilusiones, y que detrás del hábito se escondían sentimientos, ansiedades y deseos totalmente humanos. Esto lo pensé muchísimo tiempo después.

Los Exámenes y las "Tesis"

 

Cuando mis estudios me trajeron al sistema de "semestres" de cuatro meses y medio (ahora son más cortos), estos me parecieron interminables. Estaba acostumbrada a los "trimestres" de casi tres meses, y hay aún que descontar las casi dos semanas de exámenes y las vacaciones de Navidad, Semana Santa, fiestas patrias, etc. Lo que no eché de menos fueron los finales con sus elaboradas tesis que requerían horas de trabajo, copiando y re-copiando textos y notas en un cierto orden de acuerdo a los títulos y subtítulos de  los temas establecidos por cada profesor. Me imagino que esa era la ley de educación secundaria imperante en aquel momento en todo el país.

¡La de cuadernos que llené y las horas nocturnas que dediqué a esas tesis! Y luego a estudiar las 14 o 15 materias del bachillerato … Por cierto que sí aprendí autodisciplina, y concentración en una tarea.  Todo eso aparte de  una educación muy sólida que me ha servido bien durante toda la vida.

Los exámenes finales eran orales, con la presencia de un profesor, "delegado," y el sorteo de la tesis que debía ser cubierta en detalle  con algunas preguntas de parte del profesor o delegado. Pensándolo bien, el sistema era bastante dificultoso, y un tanto "elitista."  

domingo, 28 de abril de 2013

Ana Lucía Carvallo Estrella de Valdez


En Facebook, by Clara Vintimilla Borrero

REQUIEM PARA UNA AMIGA.. 

Como quisiera este momento volver el tiempo y recorrer la entrada del colegio, con el grupo de compañeras y amigas del alma, riendo a carcajadas, hablando a gritos, y sobre todo volver a ver a alguien muy especial, por su alegría, su sentido del humor y esa risa contagiosa que resonaba sin control, Como recuerdo ese estribillo pegajoso y alegre "Me dicen buenamoza y yo no se porque".... Con esa canción y su sonrisa entraba al colegio Ana Lucía Carvallo Estrella,, la amiga querida , cariñosa, leal, sincera, la que nos hacia rabiar cuando organizábamos los bailes y nos amenazaba con que no iba a ir, ni sus amigos tampoco ,porque ella teniá que estudiar, y luego su risa, escondiendo la cara bajo la tapa del pupitre . 

!Como disfrutamos Amiga de esa época dorada , sin grandes nubarrones, nuestra amistad fué y siguió siendo muy fuerte a pesar de que la vida nos llevó por diferentes rumbos, pero tú siempre estabas presente, y tu jorga tambíen estuvo en tu corazón. Ahora emprendes el viaje sin retorno, te adelantaste para estar allá esperando que vayamos llegando para recibirnos con tu sonrisa pícara y reirte a carcajadas cuando nos saludes y nos digas "Hola chicas , que gusto de verles". Chao Amiga, un abrazo y que Dios y todos los seres queridos que se fueron antes te reciban con los brazos abiertos, y recibas el premio eterno por todos los sufrimientos y penas que tuviste que afrontar. Descansa en paz Hermana, y vela por tus compañeras que te quisieron mucho. 

Con todo cariño 

Clara.


lunes, 14 de mayo de 2012

Flores y espinos

Cuando pienso me sorprende el número y variedad de las ceremonias que las monjas establecían para dar significado a ciertas fechas. Mayo y junio era especiales. Los ritos de primavera deben haber estado en la sangre de las monjas francesas, o los del casi verano del hemisferio norte.

La coronación de la Virgen era un evento. Las ofertas de flores (blancas, si no se había cometido ninguna falta), or rosadas (si algo manchaba la conciencia). Y nuestra conciencia era muy sensible, era como si alguien pudiera leernos el pensamiento y descubrir que no decíamos la verdad, de modo que este sistema basado en el "honor" o la autocrítica funcionaba casi siempre (siempre, también hay excepciones).

El mismo proceso se aplicaba en junio cuando por las mismas razones se nos permitía retirar un espino larguísimo de un corazón (el Corazón de Jesús). Esto me parece un tanto tétrico y morbooso, pero tenía el efecto deseado en la mente de adolescentes creyentes y devotas, y con mucho miedo al más allá.

Estas fechas daban organización al año y a la vida.  Eran algo que esperábamos y que nos llenaba de emoción. Informaron una tradición que aún tanto tiempo más tarde permanece grabada en la memoria.

miércoles, 30 de junio de 2010

Las exposiciones

Subtítulo: Donde nuestras madres se lucían

Casi todas tuvimos el privilegio de tener madres hábiles en el bordado, tejido, crochet, y más labores de mano. ¡Y cómo se lucían en las exhibiciones de costura y otras tareas similares! Si la mamá no era hábil, ¡pobre chica! A duras penas lograba terminar la larga tarea que se había impuesto y su obra se veía disminuida junto a los logros de sus compañeras que tanta habilidad, constancia y talento (un poco prestado) demostraban.

Claro que sí nos enseñaban y también aprendíamos. Conservo aún los muestrarios de puntadas, un mantel al punto de cruz que hice en el tercer grado, un juego de sábanas hecho no sé en qué grado, una cubierta de cama de un color un tanto raro, y un álbum con muestras de tejidos, incluyendo un juego de ropa de bebé en miniatura. El suéter que hice en la primaria y el vestido que fue el producto de la clase de corte y confección desaparecieron hace un montón de tiempo. El énfasis estaba en la perseverancia para completar obras que requerían horas y horas de dedicación y minucioso esmero.

Las clases con la Madre Carolina eran muy simpáticas. Solo una vez la vi disgustarse seriamente y hasta casi llorar de enojo. No estaba permitido el conversar, sino que debíamos escuchar la lectura de un libro que nos tomábamos turnos para leer. Allí escuché por primera vez las historias de Tom Sawyer y Huckleberry Finn, y otras que he buscado sin éxito, pero que tenían lugar en un colegio de chicos en Wisconsin…

Creo que podría reproducir el cuarto de costura y volver a poner las máquinas de coser, las bancas, las sillas, los cajones y más detalles en el mismo lugar donde estuvieron en esas horas apacibles en que nuestras manos se mantenían ocupadas, y nuestra imaginación se marchaba de paseo quién sabe por dónde. Y todo en medio de susurros a escondidas.

Las máquinas de coser estaban junto a los ventanales, entrando hacia la izquierda de la puerta. Hacia la derecha estaban las bancas donde nos sentábamos a bordar, tejer y soñar… Y había un cajón muy grande que era mi asiento favorito. La Madre Carolina iba de una en una controlando nuestro progreso: que las puntadas fueran parejas, que los puntos del tejido no se "corrieran, " que el color adecuado se usara en tal o cual detalle de la costura o bordado, y que nuestras manos adquirieran la destreza que da solamente la práctica.

Me acuerdo con extraordinaria claridad los hermosos trabajos que las internas realizaban usando unas puntadas, deshilados, y unos estilos de labores que casi han desaparecido. Tenían mucho tiempo y relativamente pocas actividades permitidas para llenar las horas largas cuando no habían clases, pues la comida estaba lista, la ropa lavada y aplanchada, y el dormitorio limpio. Aparte de las labores de bordado, tejido y similares, poco tenían que hacer, pero desarrollaban estas habilidades al máximo.

La clase de costura era una hora apacible, llena de calma, silencio y, pensándolo bien, una de las más útiles y prácticas para la vida diaria. Así aprendí cosas tan básicas como pegar botones, hacer ojales, coser el dobladillo de una falda o un pantalón, que me han servido innumerables veces a través de una vida entera. Aprendí a tejer a palillos y en varios estilos y no puedo contar los suéteres que he hecho para mí y mis hijos cuando eran pequeños (después quisieron solo los de diseñadores). Lo he disfrutado muchísimo y este trabajo ha añadido un trasfondo de entretenimiento y relajación a mi tiempo libre.

viernes, 25 de junio de 2010

Himno del Colegio de los SS CC

¡Oh colegio, tus nobles blasones
son más claros y limpios que el sol!
Son divinos, son dos corazones,
y es una hostia que irradia fulgor.

Juventud y niñez femenina
que buscáis la verdad con ardor,
acudid a la escuela divina,
acudid a la escuela de amor.
Son maestros Jesús y María
y  su ciencia se arraiga en  la cruz;
el sagrado evangelio es su guía
y la fe es su norte y su luz.

En la urbe de fe ¡Tomebamba!
o ya en Quito, la excelsa ciudad
del Pichincha a los pies ¡Rumipamba!
o en la costa apacible del mar,
como nido de blancas palomas,
como templo y alcázar del Rey,
¡cuán airoso el colegio se asoma
centinela de Dios y su grey!

Versión completa tomada del libro de Víctor Manuel Albornoz sobre el centenario del colegio. Mayo de 2012.


domingo, 20 de junio de 2010

La Marseillaise

I

Allons enfants de la Patrie,
Le jour de gloire est arrivé.
Contre nous de la tyranie,
L'étendard sanglant est levé (bis)

Entendez vous dans les campagnes
mugir ces féroces soldats
Ils viennent jusque dans vos bras,
égorger vos fils, vos compagnes

Aux armes citoyens!
Formez vos bataillons!
Marchons, marchons,
qu'un sang impur abreuve nos sillons.

II

Que veut cette horde d'esclaves
De traîtres, de Roi conjurés?
Pour qui ces ignobles entraves,
Ces fers dès longtemps préparés? (bis)

Français! pour nous, ah! quel outrage!
Quels transports il doit exciter!
C'est nous qu'on ose méditer
De rendre à l'antique esclavage!

III

Quoi! des cohortes étrangères
Feraient la loi dans nos foyers!
Quoi! ces phalanges mercenaires
Terrasseraient nos fiers guerriers! (bis)

Grans Dieu! par des mains enchaînées
Nos fronts sous le joug se ploieraient
De vils despotes deviendraient
Les maîtres de nos destinées!

IV

Tremblez, tyrans! et vous, perfides,
L'opprobe de tous les partis,
Tremblez! vos projets parricides
Vont enfin recevoir leur prix (bis)

Tout est soldat pour vous combattre,
S'ils tombent, nos jeunes héros,
La terre en produit de nouveaux
Contre vous tout prêts à se battre.

V

Français! en guerriers magnanimes
Portez ou retenez vos coups.
Epargnez ces tristes victimes
A regret s'armant contre nous. (bis)

Mais le despote sanguinaire,
Mais les complices de Bouillé,
Tous ces tigres qui sans pitié
Déchirent le sein de leus mère.

VI

Nous entrerons dans la carrière,
Quand nos aînés n'y seront plus
Nous y trouverons leur poussière
Et les traces de leurs vertus. (bis)

Bien moins jaloux de leur survivre
Que de partager leur cercueil,
Nous aurons le sublime orgueil
De les venger ou de les suivre.

VII

Amour Sacré de la Patrie
Conduis, soutiens nos bras vengeurs!
Liberté, Liberté chérie!
Combats avec tes défenseurs! (bis)

Sous nos drapeaux, que la victoire
Accoure à tes mâles accents!
Que tes ennemis expirant
Voient ton triomphe et notre gloire.

Ofrendas durante la Misa

(Ofrenda del cirio) Te ofrecemos, Señor, la luz. Manténla en niestras vidas y en nuestras mentes, y haz que perdure en los que amamos.

(Ofrenda de las flores) Acepta, Señor, las flores que son fruto de esta tierra que es tuya y nuestra, porque su color y perfume alegren nuestra existencia.

(Ofrenda del pan) Te ofrecemos el pan por los que necesitan de tu misericordia material y espiritual.

(Ofrenda del vino) Y el vino para que la memoria de Cristo nos fortifique en los años venideros y se refleje en las generaciones del futuro, en este cáliz que por cincuenta años ha simbolizado nuestra amistad y unión perdurables.

Escrito y leido por mi, en la Misa de celebración de los 50 años de graduación.  

El Tercer Curso

(Poesía escrita como proyecto de grupo, en la clase de composición bajo la dirección de la Madre Emiliana Hinostroza García, Febrero de 1957)

Es la clase bulliciosa
donde reina la alegría
y se aprende poesía
con nuestra Madre Hinostroza.

Dieciocho alumnas (curiosas) famosas
forman un grupo curioso
que un tiempo fue silencioso
y ahora se dan de graciosas.

Y desfilan muy gritonas
Paca Kópel y Azucena
mientras Rosario con pena
ve a Gladys y Ruth (juguetonas) gritonas.

Allá despunta Victoria
detrás de María Eugenia,
luego les sigue Lastenia
con facha de zanahoria.

María Rosa descuella
junto con Ana Lucía
y forman la trilogía
con Clarita, la centella.

Como una rosa encarnada
Marilú brota ligera,
también Zaida placentera
se halla bien acomodada.

Y la "secre" que es Rocío
con su cara de manzana
forman un dúo con Ana
para cantar junto al río.

Hallamos a Evangelina
que junto con Rosa Amalia
y Lourdes cual una dalia
rebotan en la piscina.

Así son las del Tercero:
una mezcla de primores
que conquistan los honores
sacando en sus notas cero.

Marcha de la Juventud

Una sola esperanza nos congrega y nos dicta su ley
Y con esa esperanza afirmamos así nuestra fé

Las naciones del mundo todas dicen en coro:
la juventud es una promesa de un porvenir mejor

Buscaremos la alegria y el amor, en la paz, en la paz.
Con la guerra, con el odio y el rencor, no jamás, no jamás

Cantad, juventud, a los pueblos la felicidad.
Caminemos por la vida con amor, en la paz, en la paz.

viernes, 7 de mayo de 2010

La distancia

Tiene sus ventajas el vivir tan lejos del lugar en que crecí. 

Por un lado: el tiempo se ha detenido en los recuerdos. Por otro, las imágenes de esa vida tan lejana están como congeladas, inmutables. Me acuerdo que hace muchos años al encontrarme con alguna amiga después de 10 o 12 años, mirar su rostro me parecía como mirar una película en que el maquillaje añade edad a los actores en unos momentos y hace que en dos horas transcurran décadas y se reflejen en la cara de los protagonistas. Unas pocas líneas más, unos pocos cabellos grises, una mínima diferencia en la agilidad juvenil, y la imagen mental se ajusta igual con esos ligeros cambios. Después, muchos años más tarde, al encontrarme con personas que no había visto en 20 o 30 años me parecían tan envejecidas y se lo mencioné a mi madre, quien con su natural bondad no me mencionó que yo también sufría de lo mismo. Hasta que me di cuenta que yo también había cambiado sin percibirlo. Así he llegado a comprender la idea fundamental de Fausto, mezclada con el Retrato de Dorian Grey, y Rip Van Winkle, todo combinado.

Lo malo de vivir lejos es el haberse perdido los eventos importantes en la vida de la gente que se ama, y el tener en cierto modo una vida doble. Sé bien que el no haber compartido con mis amigas sus vidas me pone un tanto al margen de su existencia, pero es por eso que he llegado a valorar más la acogida afectuosa que siempre he recibido al regresar a Cuenca. Las llamadas, las invitaciones, y los abrazos cariñosos me han llenado siempre de alegría y nostalgia por el tiempo y la lejanía. Al mismo tiempo, no he podido compartir con mis amigas los momentos cruciales de mi vida, y lo que ellas conocen de mi existencia es una pintura muy unidimensional, sin fondo, sin el marco del medio ambiente que da substancia y añade significado a los hechos. En fin, no se puede tener todo, pero ¿por qué?

El Internet llenó el vacío informativo que el fallecimiento de mi madre hubiera dejado. Ella me envió por miles de correos los recortes que relataban el acontecer de la ciudad y de las personas que yo conocía. Hoy miro los periódicos locales casi cada día, me apeno por los que desaparecen, y me alegro por los triunfos y reconocimientos de otros. Los nombre y las fotos me traen a la mente los nombres de gente en generaciones antiguas, casi mis contemporáneos. 

¿A dónde se fue la vida?

El Grado

Finalmente llegaron los tan temidos y esperados grados. Esperamos con anticipación saber quiénes serían los jurados designados por las autoridades educativas para presidir los grados orales. Era considerado un privilegio ser nominado para presidir los grados en un colegio de tanta categoría como el nuestro.

Fueron dos días en que una por una, en orden alfabético, en el salón de actos del colegio, tuvimos que enfrentar a un jurado compuesto por profesores de otros colegios junto con los nuestros, en cinco materias diferentes. Casi una hora de tener que pensar seriamente y tratar de recordar lo estudiado y aprendido y de responder en forma adecuada o al menos coherente a las preguntas de estos cinco señores. Y con gente que de pura buena voluntad, cortesía y afecto habían venido a acompañarnos y disqué presenciar el mentado grado. La presión y el miedo a pasar una vergüenza si la memoria y los nervios nos fallaban deben haber sido tremendo, una especie de tormento final inventado como para no dejarle a una ganas de exponerse a vivir otra experiencia similar por nada del mundo, y a elegir quedarse en casa, buscar marido, y abandonar todo interés intelectual, o correr más riesgos.

Luego de cada grado venía la investidura con la capa y el birrete, la lectura de un juramento cuyo contenido no me acuerdo, las fotos, y a veces una visita breve a la casa de la graduada para una copa de vino celebratorio. Hacia el final del día las copitas se habían acumulado en el sistema. Y ahí es donde hasta la coherencia nos llegó a faltar ("el Presidente García Moreno fue hijo de un señor García y, pues, de una señora Moreno …")

Hubo varias fiestas en nuestras casas, con el resto de la clase invitada, más sus pretendientes o novios más o menos oficiales. Pasamos un par de semanas increíbles.

Eran el fin de una jornada que comenzó con un grupo de niñas y terminó con mujeres listas a asumir su sitio en la sociedad y a dar su contribución a la vida. Dos fuimos a la universidad (siempre lo habíamos planeado), varias fueron a la Escuela de Bellas Artes (dos eran verdaderas artistas), otras comenzaron a trabajar en distintos sitios. Poco a poco cada una siguió su propio destino.

La vida se encargó de llevarnos por distintos rumbos, a otras ciudades y a otros países, pero la amistad, una amistad maravillosa, sincera, y única, perduró, maduró, nos sirvió de seguridad y ancla. Yo siempre he hallado terapéutico regresar a Cuenca y re-encontrarme con mis compañeras de antaño, y retomar la conversación o iniciar una nueva en medio de una confianza y comprensión absolutas. Me considero afortunada porque al faltarme hermanas tuve amigas a lo largo de medio siglo y desde mucho antes.

La verdad es que eramos un grupo de chiquillas amables, sencillas, bondadosas y básicamente generosas. Nuestras familias nos inculcaron ciertas virtudes y las monjas las cultivaron.

Y ese final de una etapa maravillosa llegó, dijimos adiós a lo que había sido más que nuestro segundo hogar. Y nos prometimos encontrar en dos años, en cinco, quizá en diez, pero no pudimos pensar más allá en este futuro tan lejano e inimaginable. Con la falta de visión de la juventud no pudimos pensar, menos planear un encuentro en otro siglo, y en un mundo tan distinto. Apenas aprendí un poco de mecanografía, en un por si acaso…. Yo iba a ir a la universidad, a convertirme en profesional, y siempre tendría secretaria. Ahora aquí estoy en mi computadora portátil y usando los medios más modernos para dejar constancia de mis pensamientos y de mi afecto hacia una época de mi vida y aquellas que la compartieron.

Gracias a la vida

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio dos luceros que cuando los abro
Perfecto distingo lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abecedario
Con el las palabras que pienso y declaro
Madre, amigo, hermano y luz alumbrando,
La ruta del alma del que estoy amando

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos
Playas y desiertos, montañas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio el corazon que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano
Cuando miro el bueno tan lejos del malo
Cuando miro el fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto
Asi yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es el mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto.

Violeta Parra
1964-1965

miércoles, 5 de mayo de 2010

Los Ángeles, las Hijas de María y las Hijas de los Sagrados Corazones

Aún conservo las cintas verde, azul y roja de cada congregación en un sitio especial de mi departamento de Cuenca, enrolladas, tal como era la manera de hacerlo cuando hace más de cincuenta años llegué a ser miembro de esos grupos más o menos escogidos.

Éramos escogidas como Ángeles en la primaria. El próximo paso de gran importancia era ser elegidas para llevar la cinta azul de las Hijas de María y ahí permanecíamos por varios años. Solamente en los últimos años de colegio nos admitían como Hijas de los Sagrados Corazones y esto constituía un verdadero honor. De acuerdo a las fechas en mis “recuerdos” en marzo del '54 me hicieron Hija de María y en marzo del "58, hija de los Sagrados Corazones, es decir en sexto grado y cuarto curso.

Incluyo los “recuerdos” de cada ocasión que conservo (o conservó mi mamá). Debo digitalizar el botón a colores de los SSCC que estaba sobre la cinta en cuanto lo tenga a la mano. Era un trabajo muy fino y artístico.

sábado, 17 de abril de 2010

Las rifas de la Madre Superiora

¿Se acuerdan? Yo sí. Creo que aún conservo unos vestidos tejidos en crochet para muñecas (de unos 8 centímetros de alto) que "me sacaba" en las mentadas rifas. En una revista vi algo similar para usar como manoplas o agarradoras para los trastos calientes en la cocina. Como todo mi fiambre se gastaba en boletos, mis padres no estaban muy convenidos con la idea de esta rifa, pues consideraban que yo necesitaba comprar y comer unas golosinas en vez de los cachivaches que recogía en ella y traía a escondidas a casa. Pero a mí sí me gustaban estas rifas. ¿Dónde más iba a encontrar las cosas mitad antiguas, mitad absurdas que obtenía como premios? 

No sé si Ma Mer se entretenía el año entero recolectando o haciendo estas pequeñas cosas o en dónde las encontraba. Debe haber tenido un tesoro casi inagotable de tarjetas, medallitas, dijes, estampas, etc. Siempre había la esperanza de ganar algo bonito, pero los chances, como en toda lotería, eran uno en varios miles.

Cuando la Madre Superiora fue enviada a presidir otra comunidad las rifas desaparecieron. Para entonces yo también había crecido y esta actividad tan  peculiar había perdido su encanto, pero fueron tan divertidas mientras duraron. Varias décadas más tarde, aún las recuerdo con especial nostalgia.

De Lastenia:

Tu blog me hace recordar muchas cosas y sensaciones de cuando inocentemente enfrentábamos la vida con risas y alegría, como debería ser siempre. Cuando salíamos del colegio a las 12, se abría el mundo para darnos paso, para empezar a ver que había otra gente aparte de los abuelos , primos, tíos y hermanas.

Tambien había amigos, primero; luego aparecieron los pretendientes. Que alegría nos causaba que alguien nos salude especialmente, que nos digan un piropo, que nos acompañen a la casa. Después nos pedían el teléfono.

Al principio, no teníamos otra idea que bajar en grupo riéndonos y patinando en las aceras de la Bolívar, como si tuvieramos patines. Ya puedes imaginarte, 8 o 10 "chicas," la mayoría bien altas, con 16 o 17 años, riendo y patinando en la calle principal de nuestro hermoso pueblo, que en ese entonces era simple y bello, sin el tráfico de ahora, en donde conocías y veías a todo el mundo en la Bolivar.

Tambien un tiempo comprábamos en San Sebastián, en una pequena tienda, choclos com queso, unos enormes choclos humeantes, blancos que nos alcanzaba para todo el viaje a casa. Después de un tiempo cambiamos el choclo con las pastas de queso. No me acuerdo como se llamaba la pasteleria, frente al correo, te acuerdas tú?   (Nota de Lourdes: la panadería de la señora Jesús Idrobo? Aún existe, y aún compro dulces ahí.)

lunes, 29 de marzo de 2010

La piscina

El colegio tenía una piscina que posiblemente significó una inversión grande, aún con los bajos costos de ese entonces. Lo interesante es que la famosa piscina, síntoma de progreso para una institución educativa, con vestidores y todo, nunca en realidad se usó, o mi memoria me falla completamente. No recuerdo haberla visto nunca llena de agua, y menos aún con alguien nadando. Tengo una foto de un premio en que las chicas están paradas al borde, en una esquina. Eso fue todo. La dificultad para usarla residía en que para nadar había necesidad de ropa apropiada, y el hecho de que los tiempos en que las mujeres iban a la playa cubiertas del cuello a los pies habían ya pasado (¡era la segunda mitad del siglo XX!). Para nuestras buenas maestras monjas esto constituía un dilema serio: ¿cómo permitir que sus alumnas aparecieran con tan poca ropa, aun cuando solo estuvieran presentes otras chicas? La piscina y el concepto de modestia estaban en polos opuestos.

Para mí y considerando el frío de Cuenca no sé si la piscina era tan buena idea, con o sin el pequeño detalle de los trajes de baño. Una con aguas térmicas, naturales o artificiales, hubiera sido otra cosa....

La biblioteca

La pequeña biblioteca administrada por la Madre Emiliana constituía para mi un verdadero tesoro. No se imaginan cuantas veces en mi larga vida profesional me ha cruzado por la mente el cuartito angosto con anaqueles a ambos lados que era nuestra biblioteca. Habían los libros clásicos de la literatura universal y española, y libros de ficción para lectura recreativa. El que el colegio tuviera una biblioteca, a pesar de las limitaciones de tamaño y acceso, era por si una verdadera novedad en ese entonces. También nos ensenaba a respetar y casi venerar los libros: debíamos mantenerlos y devolverlos en perfectas condiciones, usarlos con manos limpias, nada de notas en los márgenes o esquinas de páginas dobladas. Yo creo que llegué a leer casi todo el contenido de ese pequeño cuarto y obtuve horas maravillosas de entretenimiento, disfrutando las fantasías y contemplando ideas y teorías de antaño y las promesas del futuro.

Yo no sospechaba entonces que las bibliotecas se convertirían en mi segundo hogar y en una manera gratísima de tener un salario decente y contribuir al sostenimiento de mi familia. Esa pequeña colección de libros me convirtió en usuaria de bibliotecas y promotora de esos servicios para el resto de mis días, y esas experiencias tuvieron mucho que ver con mi decisión de asistir a la universidad de Cuenca y años más tarde obtener un diploma en Bibliotecología y convertirme en bibliotecaria profesional.  Desde ahí las bibliotecas han sido una parte integrante de mi existencia, un estímulo intelectual diario, y una misión.

Las compañías que publican libros celebran cada año "ferias" para promocionar sus productos a nivel internacional, en distintas ciudades. En una que atendí en Buenos Aires tuve la enorme sorpresa de encontrar una mesa entera con ediciones nuevas de las novelas de Rafael Pérez y Pérez que se contaban entre los libros de nuestra biblioteca colegial. Fue como volver a otra realidad, o verificar un recuerdo remoto y sutil de hace medio siglo.

Tengo en mi llavero una tarjeta de metal que dice: "I have always imagined that Paradise will be a kind of library." Jorge Luis Borges. O, en español: "Siempre he imaginado que el paraíso será un tipo de biblioteca." Empecé a creer lo mismo en ese pequeño espacio con anaqueles con puertas de vidrio que fue nuestra biblioteca colegial.

La Madre Emiliana

Posiblemente la maestra que más influyó en mi vida fue la Madre Emiliana Hinostroza. Era nuestra maestra de Castellano y Literatura. Es admirable cuánto empeño puso en que aprendiéramos a escribir bien y cómo sembró y cultivó en nosotras el gusto por la lectura. Ambas actividades fueron no solamente de gran utilidad, sino indispensables en cualquier circunstancia y un inmenso beneficio para nuestro futuro, cualquiera que haya sido el camino que elegimos. Nuestra ortografía era de primera calidad porque no se nos perdonaban las faltas. Todos los acentos, los puntos, las comas y más detalles del uso correcto del lenguaje eran sagrados, sin discusión. Un mínimo error y el Sobresaliente desaparecía y al trabajo le caía un Muy Buena o peor.

Tengo los cuadernos con escritos sobre distintos tópicos, y las poesías (o lo que pasaba por tal). Y las notas escritas por mi maestra, a veces alguna crítica y a veces reprimida alabanza, y siempre la impresión de que ella había tomado el tiempo para leer y evaluar mi tarea, y de que lo había hecho porque de verdad yo tenía un valor como estudiante y como ser humano. Fuimos de verdad muy afortunadas al contar con una mujer y una religiosa de la categoría intelectual y cristiana de la Madre Emiliana.

Pocas personas han dejado en mi vida una huella como la de esta maestra inolvidable y tan querida.